vadesalMeditación de luz con lámparas de sal

Tómate como mínimo unos 20 minutos y sigue los pasos, busca el ambiente más indicado si te es posible, algo de tranquilidad y silencio para tu meditación.

Relájate y siéntate con la espalda recta en una silla o bien si estas ya acostumbrado/a siéntate en el suelo encima de un futón o cojín, cubre tu cuerpo con un fular, mantita o bien ponte una chaquetita por si baja algo la temperatura de tu corporal, siéntete muy cómodo/a, ahora coloca la lámpara de cristal de sal delante de ti.

Enciéndela, fija tu atención en su Luz y empieza a olvidarte de todo cuanto te rodea, si empiezas a notar que los pensamientos aparecen por tu mente, acéptalos, no los juzgues y déjalos pasar, ahora intenta concentrar aún más tu atención en la “Luz” y deja que ésta penetre en tu cuerpo, en tu mente.

Cierra los ojos y siente el calor y la Luz en tu pecho.

Deja que la Luz te invada poco a poco hasta notarla en el plexo solar y en la cavidad abdominal.

Si lo deseas, puedes abrir los ojos de vez en cuando para que penetre aún más Luz en tu interior.

Sentirás como la intensidad de la Luz va recorriendo por todo tu cuerpo, a través tus brazos, tus caderas y tus piernas descendiendo lentamente hasta llegar a los extremos de los dedos de tus pies.

Deja ahora invierte el sentido e imagina, cómo esa Luz empieza a subir por todo tu cuerpo, lenta muy lentamente hasta llegar a tu nuca, disfruta de esta placentera sensación de estar lleno/a de Luz, disfruta de este espacio en el cual te encuentras, saborea este momento de plenitud, relajación y silencio, el cual se encuentra fuera y dentro de ti.

Ahora mantén tus ojos cerrados e imagínate un lugar te inspire calma y te resulte placentero. Visualízate en ese precioso lugar, (puede ser en el mar con un bonito amanecer, escuchando las olas como rompen es la orilla, o bien bañándote bajo una cascada de agua clara en medio de un bosque repleto de árboles y flores que se iluminan para ti (como por ejemplo el de la película de Avatar), etc… Ahora empieza a disfrutar de ese lugar, de ese instante de paz interna. Por lo tanto, ahora en este estado de profunda meditación, en estado de éxtasis y gozo, expande tu conciencia con un gran sentimiento de Amor. Hacia todo cuanto te rodea… hacia todo el Universo, envía esa maravillosa Luz a todos los Seres del Planeta.

Poco a poco, muy sutilmente. Vuelve retorna la conciencia a ti, y ves notando ahora cómo la Luz se va disolviendo en tu interior.

Ahora lenta muy lentamente y de forma orgánica, abre tus ojos , continua durante unos instantes contemplando la Luz de la lámpara. Sientes todo tu cuerpo que está totalmente relajado, sin ninguna tensión física ni mental.

Cuando sientas levántate muy despacio, tratando a tu cuerpo con mucho, mucho amor, ya puedes empezar a reemprender tu actividad…

Fuente: http://blogsetta.blogspot.com.es/