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¿Te da Miedo Volar?

El miedo a volar es algo muy habitual: secuestros, accidentes, fallos a última hora, etc., han hecho que las creencias de inseguridad sobre los aviones se haya multiplicado por mil. Evidentemente, todo ello se ha acrecentado con los trágicos atentados a las torres gemelas de Nueva York.

Sin llegar a ser una fobia colectiva, es evidente que los temores o el miedo a voler o a coger un avión se han hecho extensivos a personas. Que con anterioridad viajaban en él con la misma tranquilidad con que podían degustar un plato de cocina rápida.

No importa que las estadísticas señalen que los desplazamientos por aire son los más seguros y supongan el índice más bajo de riesgo.

Para un numeroso colectivo el hecho «antinatural» de volar y vencer la idea más primaria de la gravedad, supone sudores fríos por el espinazo, nudillos blancos por el esfuerzo de sujetarse al asiento, variopintos dolores producidos por la tensión muscular, viajes continuos al minúsculo e incómodo aseo o lo que es peor, la continencia total por aquello de no moverse. Todo ello sin contar con las repetidas solicitudes de degustaciones alcohólicas en personas que habitualmente podrían definirse como prácticamente abstemias, y la circunstancial inhabilitación física e intelectual que padece el sufrido pasajero tras unos minutos u horas de vuelo.

El ritual que vamos a proponer para el miedo a volar no va a impedir los retrasos en los vuelos.

Ni mejorará la atención del personal subalterno destinado a la atención de pasajeros. Tampoco incidirá en la climatología, pero lo que sí hará posible es que la actitud psicológica y física del candidato a subirse a un avión sea mucho más relajada, positiva y distendida.

INGREDIENTES

  • Aceite de girasol.
  • Cebada.
  • Sal fina.
  • Una fotografía reciente.
  • Un sobre blanco.
  • 9 granos de sal gorda.
  • 9 flores de manzanilla.

PREPARACIÓN

Este simple ritual de miedo a volar deberá iniciarse 48 horas antes del día en que está previsto el viaje en avión. Comenzaremos con recomendar que el futuro viajero tome los dos días previos una ducha por la mañana y un baño por la noche.

Para realizar la ducha y darle un matiz mágico, debemos de preparar una emulsión realizada con un vaso lleno de aceite de girasol en el que introduciremos una cucharada de cebada y dos de sal fina. Removeremos bien para que se mezcle.

Tras el aseo habitual, procederemos a relajarnos con la ayuda de la respiración y comenzaremos a purificar el cuerpo.

Introduciremos los dedos en el vaso y nos frotaremos todo el cuerpo con movimientos circulares, empezando por la base de la nuca y siguiendo siempre hacia la parte final de las extremidades, para concluir en la punta de los dedos de los pies.

Finalizaremos con una ducha alternada de agua fría y caliente.

En lo que respecta al baño, utilizaremos los mismos ingredientes que en la ducha, pero doblando las cantidades y disolviéndolos en el agua. El baño debe durar hasta que el agua empiece a enfriarse.

Ya han llegado las horas previas al vuelo y empiezan a revolotear imaginarias mariposas en el interior de nuestro estómago.

Las manos empiezan a sudar, la mirada se desliza veloz por el recién preparado equipaje o cartera de mano y… nuestras visitas al baño se hacen anómalamente frecuentes. En vez de preocuparnos, nos «ocuparemos» y pondremos manos a la obra en la confección del potente y práctico talismán.

Tomaremos una fotografía reciente de nosotros mismos y la introduciremos en un sobre blanco junto a nueve granos de sal gorda y el mismo número de flores de manzanilla. La sostendremos entre las dos manos por espacio de cinco minutos, al tiempo que repetimos mentalmente la palabra «protección».

Cerraremos el sobre y, como si fuésemos los destinatarios, escribiremos en el dorso nuestro nombre, apellidos y dirección particular.

Tras realizar lo indicado, tomaremos una aguja y realizaremos tres pequeños agujeros que atraviesen por completo en cada una de las esquinas del sobre.

Este amuleto, aunque sea doblándolo por la mitad, lo llevaremos en el bolsillo de la prenda personal que vistamos durante todo el transcurso del vuelo.

Fuente: http://www.hechizos.us/magia-con-sal/