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Es muy común que ante una carrera o entrenamiento que tomará lugar en un sitio demasiado caliente optemos por la utilización de pastillas de sal como método para contrarrestar la deshidratación excesiva. Nuestra médica nutrióloga, Bella López, pone un punto de alerta sobre esta costumbre.

Pastillas de sal: ¿un riesgo?

Cuando hablamos del uso de sales en el deporte, estamos obviamente refiriéndonos al elemento sodio, sin embargo, al referirnos al sodio, tenemos también que referirnos a otros electrolitos como el potasio y el cloro, ya que se encuentran interrelacionados entre sí muy directamente.

¿Dónde están en nuestro cuerpo?

El sodio se encuentra en forma natural en una gran cantidad de alimentos en cantidades relativamente bajas, sin embargo en los productos elaborados o procesados, el contenido de cloruro de sodio (sal de mesa) es mucho más alto ya que se lo utiliza tanto para mejorar el sabor del producto así como preservante.

Estos electrolitos, sodio, potasio y cloro, cumplen funciones reguladoras importantes en nuestro cuerpo, tanto así que se encuentran diluidos en los compartimentos intracelulares y extracelulares.

         

El sodio se encuentra en una concentración 14 veces superior en el líquido extracelular en relación al intracelular, el cloro se ubica de acuerdo a las concentraciones del sodio, en cambio el 97% el potasio está localizado dentro del líquido intracelular, siendo por tanto su concentración intracelular 10 veces mayor en los compartimentos intracelulares en relación al extracelular.

Esto significa que la concentración de sodio y cloro es mucho más elevada que el potasio en el plasma, pero el sudor contiene más sodio que cloro. Sin embargo esta condición permite mantener el volumen de sangre de forma adecuada. Lo importante es saber que estos electrolitos son vitales para los tejidos excitables, musculares y neurales, que responden a los estímulos eléctricos

El aparato digestivo es realmente eficiente en la absorción de estos electrolitos, pero son los riñones quienes se encargan de mantener el equilibrio de estos minerales el los fluidos intracelulares y extracelulares, no obstante existe también una hormona que se encarga de su regulación y esta es la Aldosterona.

Compensando la sudoración excesiva

El equilibrio de estos electrolitos es muy susceptible a diversas circunstancias y puede ocurrir un imbalance en menos de un día. Su alteración puede darse por pérdidas en el caso de sudoración excesiva o si existe una ingesta inadecuada de sodio y cloro.

Durante los períodos de sudoración copiosa, como durante un entrenamiento o competencia intensa, en ambientes muy calientes, es común que este electrolito se pierda en grandes cantidades.

Recordemos que un adulto tiene aproximadamente 1.8 g/ kilo de peso corporal libre de grasa, esto significa que un adulto varón de unos 70 kilos de peso tendrá más de un cuarto de libra de sodio en su cuerpo. Además, un 30- 35% del sodio del cuerpo se encuentra en el hueso y su almacenamiento representa un importante sitio de salvaguarda en casos de hiponatremia (bajos niveles de sodio en sangre). También vale considerar que el inadecuado funcionamiento de los riñones podría ocasionar alteración de sodio cloro y/o potasio.

Los atletas y las pastillas de sal

Los atletas tienen requerimientos nutricionales mucho más elevados y como consecuencia su consumo debe ser más alto. De igual forma, la ingesta de estos electrolitos será mayor y su dieta debe asegurar esta condición. Es por esto que muchos atletas consumen barras deportivas cuyo contenido promedio de sodio es de 200 miligramos y de 360 miligramos de potasio o bebidas hidratantes especializadas que contienen aproximadamente por cada 8 onzas entre un 6-8% de hidratos de carbono, 30 miligramos de potasio y 110 miligramos de sodio. Asimismo, otras bebidas para deportistas especifican además el contenido de cloro y otros iones como magnesio, etc.

Es mejor si es supervisado

Es también común en el caso de los atletas el consumo de tabletas de sal previa una competencia en la que habrán días calurosos, como una medida para restablecer sus pérdidas de sodio y además, para obligarse a hidratarse.

Debe quedar claro que esta no es una buena idea ya que su consumo podría provocar vómito, cólicos, diarrea, lo cual agrava las pérdidas causadas ya por el sudor. Pero por otra parte puede ocasionar que las concentraciones del electrolito sodio en sangre se incrementen, condición conocida como hipernatremia. Esta situación altera la función de los tejidos excitables como los músculos o las neuronas y para cuando los riñones intentan regular esta situación, ya existen grandes pérdidas de agua, condición que ocasionaría serios problemas si a esto añadimos que el individuo ya se encuentra deshidratado (situación frecuente en la mayoría de deportistas que no se hidratan de manera adecuada). Como consecuencia, esto podría llevarlos a un estado de shock hipovolémico por pérdidas de volumen sanguíneo.

No olvide entonces que el sodio es un electrolito básicamente extracelular y que se encarga de mantener el volumen de plasma y por tanto sanguíneo. Su correcta ingesta y equilibrio debe ser manejado con cuidado.

Dra. Bella López
Médico Nutrióloga
Fuente: http://www.vidactiva.com.ec/1010-pastillas_de_sal_un_riesgo/